miércoles, 1 de mayo de 2013

Relacion de la filosofia de Platón con la de otros autores


Relaciona la filosofía de Platón con la de otro u otros  autores
 Introducción
La influencia más clara en la filosofía de Platón es su maestro Sócrates. La condena de éste  por los “demócratas” atenienses determinará la orientación política de la filosofía platónica.
Así, el programa político de Platón puede resumirse en su ilusión de crear un Estado  gobernado de tal manera que la muerte de Sócrates fuese imposible.
Metafísica
La filosofía platónica toma elementos de prácticamente todos los filósofos anteriores aunque se  decanta más por los eléatas que por los jonios. De Heráclito toma la noción de mundo  sensible como algo sometido a cambio permanente y, por tanto, incognoscible. De los  pitagóricos hereda la importancia que concede a las matemáticas y ciertos elementos  religiosos órficos como la creencia en la transmigración de las almas y el desprecio del  cuerpo,“cárcel del alma”. De Sócrates asimila gran parte de sus doctrinas (definiciones,  intelectualismo moral...), y a él le dedica casi todos sus diálogos. La influencia de Parménides
se aprecia en comprensión del ser como algo eterno e inmutable a lo cual accedemos  mediante la razón y no por los sentidos. Puede entenderse la filosofía de Platón además como  una reacción frente al relativismo y escepticismo que defendían los sofistas como Protágoras.
La teoría de las ideas podría ser entendida como un intento de conciliar las ideas opuestas  de los principales filósofos anteriores:
RELATIVISMO OBJETIVISMO
Protágoras: Sócrates:   Afirmó que todo conocimiento es relativo y que  no existen verdades absolutas.  Sostuvo que podemos hallar definiciones  universalmente válidas y comprensibles.
EL DEVENIR, LOS SENTIDOS EL SER, LA RAZÓN
Heráclito Parménides Afirmó que las cosas, tal como nos muestran  los sentidos, están en continua transformación,  en constante fluir. No es posible la ciencia
Define un ser totalmente opuesto al de  Heráclito. La vía de la verdad y de la razón  establecen que el ser es inmóvil, uno, eterno...  y que, por tanto, los sentidos nos engañan.
Desde este punto de vista podemos decir que Platón representa la primera síntesis filosófica en la historia del pensamiento, al intentar una mediación entre el pensamiento de Heráclito y  el de Parménides. Esto le lleva a sostener, por un lado, que existen conceptos estables,  realidades permanentes, al mismo tiempo que, por otro lado, existen también las cosas  mutables y efímeras que nos muestra el conocimiento sensible. En definitiva, postula la  existencia de una doble realidad (el mundo de las ideas y el mundo sensible) y dos formas  de conocimiento (el conocimiento sensible y el intelectual o racional).
Aristóteles entenderá que esta duplicación del mundo es inútil y genera más problemas de los  que soluciona.
Nietzsche calificará de nihilista este mundo de las Ideas pues sitúa la verdadera realidad en  una nada inexistente.  
 Teoría del conocimiento
En sus primeros diálogos Platón defiende la reminiscencia o anámnesis como fuente del  conocimiento. Para Platón conocer es recordar las ideas que el alma vio antes de venir a este  mundo. Esta teoría se inspira en la doctrina de la transmigración de las almas pitagórica.
En la República expone Platón el conocido pasaje de la línea que coloca el conocimiento que  obtenemos mediante los sentidos (conjetura y creencia –que incluye la física presocrática)  dentro de la mera opinión y el conocimiento que se obtiene mediante la razón  (matemáticas y  dialéctica) como la verdadera ciencia. Esta visión del conocimiento es el origen del  racionalismo que puede encontrarse posteriormente en pensadores como Descartes o Kant.
Esta teoría platónica del conocimiento ha tenido tanto defensores como críticos a lo largo de la  historia de la filosofía. El empirismo será su principal crítico al considerar que son los sentidos  los que nos proporcionan el verdadero conocimiento y no la razón. Próximos al empirismo  entendido en un sentido amplio están tanto Aristóteles como Hume. También desde el  vitalismo Nietzsche y Ortega criticarán este papel absolutista de la razón en el conocimiento y  defenderán un punto de vista más subjetivo y relacionado con la vida.
 Antropología
Los presocráticos fueron materialistas. Para ellos el ser humano era un cuerpo animado por  un alma -principio de vida- también material. La única excepción son los pitagóricos, y en ellos  parece inspirarse Platón, quien defiende una concepción dualista: el ser humano se compone  de un cuerpo (material y mortal) y un alma (inmaterial e inmortal), aunque a veces dice que «el  ser humano es su alma».
En cuanto al cuerpo humano, Platón mantiene una concepción bastante peyorativa: el cuerpo  es un estorbo para el alma, la arrastra con sus pasiones y le impide la contemplación de las
Ideas. Por eso, lo mejor que le puede pasar al filósofo es morir, y la filosofía no es sino una  «preparación para la muerte».
Aristóteles crítica esta concepción dualista del ser humano desde su teoría hylemórfica al  considerar que cuerpo y alma son entidades tan inseparables como la materia y la forma.
Nietzsche cuestionará profundamente esta visión platónica del ser humano pues está centrada  en la razón y la muerte y no en la vida y los valores que afirman la vida.
Ortega, por su parte, también desde el vitalismo, considera que el racionalismo idealista  heredado de Platón que ve en el hombre sólo Razón es una visión reduccionista del hombre. Ortega defiende que la realidad radical no es la Razón sino la Vida.
Ética
Existen tres perspectivas posibles sobre la virtud en Platón:
1. Virtud como sabiduría: Es el concepto socrático. Alcanza la virtud quien alcanza el  conocimiento de las Ideas de Bien, Justicia, Valor, Piedad y Belleza. De esta manera  intenta Platón superar el relativismo en relación con la virtud que sostenían los  sofistas.
2. Virtud como purificación: El hombre virtuoso es aquel que purifica su alma de las  pasiones y prescinde cada vez más del cuerpo para poder acceder mejor al Mundo  de las Ideas. Es un concepto de virtud cargado de resonancias pitagóricas.
3. Virtud como armonía: La armonía se da en el alma cuando lo mejor, la razón, gobierna sobre lo peor, las pasiones y los apetitos. Esta idea también tiene procedencia eleática.

Aristóteles criticó la ética de Platón por pecar de intelectualismo. Según Aristóteles la virtud es cuestión de hábito, de aprendizaje y disciplina.
Nietzsche y Ortega criticarán la ética platónica centrada en la razón. Para ambos es más  importante la vida (cuerpo, pasiones, sensibilidad) que la razón. Nietzsche reivindicará el irracionalismo de los instintos y las pasiones mientras que Ortega defenderá un término medio: el raciovitalismo.
 Política.
La ciudad ideal platónica es gobernada por los reyes-filósofos que han contemplado las Ideas y se han ejercitado en la virtud. Los gobernantes no serán conducidos por la ambición personal y el derecho del más fuerte -como pretendían algunos sofistas-, sino que se inspirarán en la contemplación del orden inmutable de las Ideas.
Los aspectos fundamentales de cómo debe ser la ciudad ideal
1. La educación es, desde luego, lo más importante. El Estado platónico es, ante todo, un “Estado educador”, aunque Platón no prevé educación ninguna para el estamento inferior.
2. Eugenesia: “que los mejores se acoplen con las mejores lo más posible, y los peores al contrario”
3. Abolición de la familia y de la propiedad privada (comunismo) en los dos estamentos superiores, como medios para garantizar la igualdad y la concordia entre todos.
4. Igualdad de la mujer, que contrasta con la misoginia generalizada del resto de los filósofos como Aristóteles o Nietzsche.
Esta idea platónica del gobierno de los mejores puede verse reflejada en el pensamiento político de Ortega expresado en La rebelión de las masas



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